La participación de las familias ha evolucionado a lo largo del tiempo:
En un primer momento, la participación era escasa y muy alejada, porque la educación no era obligatoria.
Más tarde (en los años 80), la participación era puntual, interesada y ocasional
Y desde los años 90, es entendida como una etapa de cooperación, participación e implicación. La participación es más activa.
Uno de los beneficios de la participación es que se favorece la educación de los niños y su rendimiento escolar.
Como maestras, es importante fomentar la participación de las familias para establecer relaciones positivas.
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